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Cartel de la campaña "No renuncio a ver crecer a mi hijo"

¿La conciliación familiar es posible?

Hola de nuevo a tod@s, en primer lugar quiero discuparme por faltar a nuestra cita semanal el último jueves pero me fue imposible sacar un ratito para escribir. A veces el día no da para todo lo que queremos hacer y de allí viene mi decisión de escribir hoy sobre la conciliación familiar.

Tal y como os dije en mi post de presentación tengo dos niños, bueno, un bebé de 15 meses y un niño de 3 años… edades totalmente dependientes en las que somos su referencia, casi diría que sus brazos y sus pies.

Conciliar en la sociedad en la que vivimos actualmente es muy difícil. Hoy en día lo habitual es que los dos progenitores trabajen, lo habitual y lo necesario bien porque los sueldos no son elevados, porque tenemos más necesidades o porque nosotros mismos nos las hemos creado. Pero es un hecho que ya no son las madres las que están con sus hijos en casa.

Los horarios laborales de España no ayudan a que podamos ver crecer a nuestros niños. Yo lo viví en mi propia piel. Los que me conocéis ya sabéis que soy inquieta, cuando nació mi hijo mayor me encontraba en el paro y a los 4 meses decidí buscar trabajo. Tuve mucha suerte y algo de ayuda y lo encontré a la semana. Empecé con ilusión y sin ser consciente de las horas que estaría sin ver a mi niño. Estaba tranquila porque Carlitos se quedaba con mi suegra, pues era muy peque para llevarlo a la guardería. Mi horario era a jornada completa y partido. Para ver a júnior un poquico a mediodía iba a comer a casa de mi suegra, sólo tenía hora y media de tiempo y casi 50 minutos (entre ir y volver) los pasaba en el coche. Por la tarde volvía a recogerlo y para cuando llegábamos a casa la mayoría de los días ya era de noche o estábamos tan cansados que nos quedaban pocas ganas de jugar o pasear juntos.

Conforme avanzaban los meses mi marido y yo nos dimos cuenta de que ninguno estaba viendo crecer al niño y lo estaba criando mi suegra. Es verdad que hoy en día los abuelos son un pilar muy importante en muchas familias, a veces la economía familiar no da para una guardería, los niños se ponen malitos con frecuencia, o simplemente es decisión familiar que los cuiden ellos, pero nosotros pensamos que no podía ser así. En concreto mi suegra ha criado a cuatro hijos y ahora lo que le toca es “malcriar” a los nietos. Esto, sumado a que en el trabajo pasaba ratos de “brazos cruzados” hizo que le planteara a la empresa una solución que, a mi entender, nos beneficiaba a los dos: reducir una hora mi jornada. Su respuesta fue tajante. No se admitían reducciones de jornada así que lo hablé con mi marido y decidimos que era mejor dejar el trabajo y cuidar a mi pequeño. Cierto es que ayudó bastante que el ambiente laboral no fuera muy agradable y que la empresa no estuviera por la labor de hacer ningún tipo de concesión.

Volví a casa con mi niño de casi un año. Lo había dejado bebé y tenía un medio hombrecito que casi caminaba. La verdad es que no me dio mucho tiempo para pensar en lo que me había perdido porque enseguida encargamos un compañero de juegos.

Durante estos dos años me he dedicado a ellos. La conciliación familiar en esta sociedad brilla por su ausencia, nosotros nos lo hemos podido permitir, hemos hecho nuestros sacrificios a cambio de que los peques estuvieran con uno de nosotros. No ha sido fácil, pero todos los esfuerzos han merecido la pena con creces.

Como no he podido encontrar un trabajo en el que el horario se adecuara a una bimadre, me he creado mi propio trabajo. A partir de aquí ya conocéis la historia.

Desde hace un año pertenezco al “Club de Malasmadres” y han empezado un movimiento llamado #yonorenuncio #yoconcilio que recoge firmas a través de Change.org para solicitar a nuestros dirigentes políticos incentivos fiscales para las empresas que acuerden un horario continuo. Yo ya he firmado, ¿te apuntas?

Firma la petición #Yonorenuncio

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2 Comentarios. Dejar nuevo

Pero que bien escribe mi chica!!!

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